Maratón de Madrid

    Esto es un intento de crónica de MAPOMA, pero sin ganas de ser muy pesado, me gustaría plasmar mis sensaciones de esta preparación.

30 de Enero después de la media de Getafe con buenas sensaciones y una marca discreta (para lo que vendrá después) nos plantamos en la 1ª semana de febrero, donde empezaba lo duro, unas semanitas de subir y subir garabitas.

La media de Latina 1.28.30 me deja buenísimas sensaciones y las primeras conversaciones sobre lo que puede ser un gran MAPOMA.

Las siguientes semanas, han sido increíbles, tiempos en series rapidísimos a los que nunca antes había llegado.

 La media de Alcalá 1.26.28 nos deja un poco fríos a todos si bien, es una rebaja de 1.50 a mi mmp, no es la marca que te mete dentro de los márgenes para bajar de las 3 horas, con lo que las siguientes conversaciones con: Luismi, Pirri, Edu, Jero, Christian, Moi, Chema y Cuco son sobre que debo arriesgar. La charla con Luismi del jueves me termina de convencer, ritmo de salida 4:10 y a partir del 30 a luchar.

___ Después de todo este rollo (no os durmáis que viene lo bueno 😉  el día D, momento de plasmar el trabajo_____

Rubén en la feria del corredor

El viaje del barrio a la C/Barquillo con Jero  (anímate  que tomaste la decisión adecuada) y Zaida, dos grandes de esto, y no me refiero solo al atletismo que también me refiero a la vida, me suelta los nervios que arrastro desde los días previos, allí nos encontramos con Pirri y Edu. Paseo hasta el Retiro y nos juntamos con el resto de KAMPAS: Octavio, Luismi, Loreto, Rocio, Moi y todo el gran destacamento de compis del R.C, fotos de rigor y al ropero.

Kamparredores preparados para la Maratón

Se acerca la hora, bajamos a la salida me coloco en mi cajón junto con Diego, disparo y a correr.  Enseguida estamos junto a Pirri y Edu todo marcha… antes de Nuevos Ministerios se une Manolo a la grupeta, ya estamos todos.

Grupeta Kamparredora

Tras unos cuantos km de conversaciones sobre los ritmos que marca el GPS de cada uno, llegamos al km 15, primer punto donde estará Toñi, mi “community manager” y mi TODO.

     Pasamos la parte chula de la carrera: Callao, Sol ,Plaza de Oriente y enseguida la media 1.29.10 vamos muy cortos para el sub3. En la bajada del parque del oeste se rompe el grupo, Edu y Diego hacen parada técnica y Pirri se me escapa…

Avenida de Valladolid y las sensaciones no son las mejores, a lo lejos veo a Christian que me indica que a la derecha esta Toñi y me grita: “CARRERÓN RUBÈN CARRERÓN”,  les digo que voy fatal…

Toñi se encarga del avituallamiento

Entramos en la Casa de Campo, veo a Pirri como a 100 metros por delante y tras un ligero intento de tratar de llegar junto a él…ya estoy en el KM 28, momento de tomar el gel que parece que me da un poco de alas.

    Llego a la cuesta del lago, escucho como gritan a Pirri los compis de R.C, (gracias a todos, recuerdo muchas caras de los que estabais allí pero para no olvidarme de nadie no os nombraré).

    Bajada por Avd. Portugal y otra vez está Toñi,(la deje bastante preocupada en P.PIO)la tranquilizó, desde aquí y hasta que vuelva a ver a Toñi al final de Virgen del puerto, la parte más fea de MAPOMA.

 Km 35 final del pasillo verde y saco la pulsera que hizo Chema para Valencia, tiempo de paso sub3 indica 2.30.00 yo paso por ahí en 2.29.22 ya tengo claro que es imposible y que tendré que pelear la mmp, sigo corriendo como puedo en torno a 4.50-4.55 y me planto en el km 41, 2.58 en mi reloj hay que apretar, aprovecho la bajadita y entro en Retiro, veo los arcos 1° 2° y el 3° que es el bueno, 3 horas 3 minutos y 29 segundos mmp algo es algo ¿no?

Rubén entrando en meta

Con esta cara de satisfacción cruzo la meta de la que creo ha sido la maratón que más y mejor he preparado, así que Odín hizo justicia.    .

El momento de dar las gracias:

    A Toñi por nuestra vida juntos y lo que me ha cuidado en esas últimas semanas de achaques maratonianos.

A todos y cada uno de los que me habéis convencido que tenía un gran momento de forma y que debía arriesgar.

A los que estabais por las calles o en meta animando Christian, Natalia, Vicente ,compis Deportes Madrid R.C, Maryam, Adrian y mi hermano dormilón Adri.

A Luismi por el “Sheldon Project” y que con su cara de alegría cuando le conté la marca, me lo dijo todo.

Y a Pirri por todos los Km compartidos en carrera y fuera de ella, mucho de lo del domingo te lo debo a ti.

  Ahora a por BENASQUE!!!

   Rubén

!!! SI  SE CREE Y SE TRABAJA, SE PUEDE !!!

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Maratón de Sevilla

Empiezo la crónica de la Maratón de Sevilla un poco antes de la propia Maratón, porque para mí la Maratón ha sido la culminación de una serie de entrenos con los amigos corredores.  En especial los primeros entrenos del año con Chema y con Rubén que iban camino de su Maratón valenciana, y después de los compis Sera y Kike con los que hice la mayoría de los entrenos pero sin olvidar al señor Martinez, a Meme-Man (más conocido en su casa por Diego), a Marcos con sus tertulias futbolísticas, a Fernando con el que coincidí al final, a Jasi y sus geniales ocurrencias,  a Rober y sus mallas de comecocos, a la única mujer de los entrenos, Terecientos, y a todos con los que suelo coincidir esporádicamente por mis horarios de entreno en la casa de Campo y que dan esa nota de color y ánimo a los entrenamientos. Por supuesto nota especial a los que nos acompañaron y animaron en Sevilla. Va por todos vosotros¡¡¡

 

Lo principal fue que tenía tres objetivos y a mí se me cumplieron de sobra, a saber: reducción de peso, dominar la carrera y de paso mejorar el tiempo respecto al año pasado. Pero cómo le dije al Mister Luismi recién acabada la carrera, lo mejor de todo es que me he quedado con ganas de más. De entrenar más, de entrenar más fuerte, de hacer más carreras y de seguir mejorando y pasándomelo bien.

 

La carrera en sí comenzó en el tren. Nos juntamos una banda en el tren de ida a Sevilla y empezamos a calentar motores en la estación. Viaje comedido en el que tuve que hacer de tripas corazón y no irme a tomar unas cervezas con los compis al vagón restaurante. Fui bueno y me quedé tranquilo en el sitio. Por la noche quedamos la banda ferroviaria y las bandas que habían ido en coche y nos fuimos todos a cenar. Y lo mismo, fui bueno y pronto a la cama. El Sábado por la mañana lo dedicamos a ir a la Feria del corredor. Mucha gente que hace que se pase la mañana en un periquete, pero no me llama la atención nada de lo que veo. Excepto una cosa, nuestro gran compañero César, al que había visto poco más de una o dos veces en un año y en este Sábado vi tres veces. La primera en la entrada de la Feria del corredor, y más que verle le reconozco por su tono de voz inconfundible. La comida la hacemos todos juntos, pero los maratonianos nos ponemos en una mesa aparte para ver si nos pueden servir antes e irnos a echar un rato. Y en mitad de la comida vuelve el gran César. Estábamos en el mismo restaurante y en el mismo apartado¡¡¡Increíble¡¡¡¡.

Siestecita de rigor y paseo por el centro histórico de Sevilla, y al entrar en la Plaza de España….¿A que no adivinan quién estaba??, pues si, el gran César. El día concluye pidiendo unas pizzas ya que se nos ha hecho tarde y no nos atienden en ningún restaurante. Pero la cena en la terraza de la casa y echando unas risas nos carga las pilas. Ánimo a tope. Se nos ha hecho un poco tarde, cada uno a su habitación de manera precipitada. Preparo las cosas y últimos ajustes antes de dormir. Los isquios están cargados y el dolor del pie izquierdo ha vuelto y no parece que se vaya a pasar. Un masaje y a dormir. No extraño la cama y duermo bien. Madrugón para empezar la fiesta sevillana. Salimos y la primera tarea es buscar un taxi. Entre los que acaban la fiesta nocturna y los que intentamos llegar al Maratón no hay taxis. Los nervios afloran y ya voy tomando nota para siguientes carreras. Hemos ido tarde a todo, a la cena, a la carrera. Conseguimos un taxi en un brillante sprint cruzando la calle cuando Tere nos avisa y lo está parando ya. Camino a la salida me animo en conversar con el supuesto amigo de super-Jasi. En un momento que el va sacando dinero para pagar me dice Marcos que se nos ha colado en el taxi y que no le conocemos de nada. Estamos a punto de llegar a la Cartuja y estamos con una indignación que nos distrae de nuestro objetivo. Pero ya estamos en la Cartuja y vamos a los guardarropas.

Como hemos llegado con poco tiempo  no calentamos ni estiramos. Sera y yo nos vamos a nuestro cajón. De Rober, el tercer componente de esta carrera no sabemos nada. Ya le veremos que la carrera es larga. Pero seguimos sin calentar y ya estamos posicionados en el cajón. Definitivamente no hay calentamiento ni estiramientos. Cómo es una carrera larga no tiene tanta importancia como en una corta, pero entono el mea culpa. En mi caso, el estirar es imperativo y más llevando los isquios como los llevaba. Salimos y voy controlando de cerca los tiempos, tanto los isquios como la planta del pie están dando mucha guerra y le digo a Sera que ya me entonaré con el paso de los kilómetros y podremos ir más alegres. Así que la táctica escogida fue la de recoger los muebles desde el inicio. Cuando se me fuesen los dolores la carrera cambiaría, o no.

Voy notando que Sera va sobrado desde el inicio, casi siempre por debajo del 4:30 que nos hemos marcado, aunque como es el instantáneo no me preocupa, se que luego la media es ligeramente superior y si estará alrededor del 4:30. EL cuerpo de momento me respeta aunque no vaya fresco.

Sera va tenso, no habla ni hace bromas ni se presenta a medio Sevilla. No parece nuestro Sera¡¡¡ Denota que va a ir a por todas. Eso me gusta, pero ya voy afrontando que en breve el tirará y yo me quedaré. Pero hasta ese momento nos vamos animando mutuamente y voy controlando el reloj para no irnos por arriba ni por abajo en el crono. Todo bajo control, con dolores y sin frescura pero llevo todo bajo control, exprimiéndome pero sin sufrir en exceso. Y el que sea llano ayuda una auténtica barbaridad. Pasa el 5K y el 10K y los dolores no se van. Ya tengo claro que va a tocar sufrir, lo que no se sabe es cuánto. Esta carrera la tengo que correr con la cabeza. Eso me hará llegar al final. Los entrenos harán el resto.

En el 16k subidón, vemos a todos los amigos que nos han ido a animar y me invade una alegría inmensa. Beso a mi mujer que me da un subidón anímico y aceleró para coger a Sera, me doy cuenta que ya está Jero con nosotros. Jero nos habla y nos va contando la carrera. Nos hace de liebre, pero además de psicólogo y en mi caso de paraviento. Nuestra diferencia de tamaño hace que me pueda “esconder” detrás de él. Pasa él a controlar los tiempos, se pone delante de mío y le cojo la rueda. Y me convierto en la rata del Guadalquivir, cojo el rebufo y dejo que me lleven entre los dos mientras me van dando ánimos y preparando para todos los baches, curvas y rectas que tiene la carrera. Pero es que entre Sera y Jero se saben hasta las motas de polvo¡¡¡¡ En el camino nos hacemos compañeros de fatiga de un salmantino muy majo. Que además, si no recuerdo mal, hacía de globo en otras maratones.

Moi en acción

Pasamos  el estadio de Betis y primer mazazo, ver a Rober Villas en un punto de avituallamiento parado. La verdad es que ver a un compañero parado no da buen rollo. En esos momentos pensé que había recaído en la lesión y que tenía que abandonar y lo comentamos Jero y yo. (En la comida posterior, hablando con él, me contó lo sucedido y menos mal que  no hubo lesión)

 

No sé en qué kilómetro, pasado el 21 pero antes del 27, les pido a los compañeros de fatigas que relajen un poco. Van ligeramente fuertes y noto que me tengo que esforzar y aún queda mucha carrera. En el 27 Sera decide salir y empezar a correr. Yo me siento aliviado, me sentía culpable de ir  frenándole. Me quedo con Jero y el compi salmantino que llevaba varios km con nosotros. Empiezo a notar las piernas tensas por el km 32,pero eso no es lo peor de este kilómetro. En ese kilómetro nos encontramos a Kike andando y le decimos que se enganche. Nos cuenta que se ha puesto muy malo y que ha tenido que parar,  yo me quedo flipando. No entiendo nada y me da un escalofrío el cuerpo. Adelanto el último gel del 35 al 34 para ver si me recupera. Empezamos a entrar en la plaza de España y tengo que hacer un análisis profundo porque veo que estoy “chopped total”. Los cuádriceps se me han quedado rígidos y cualquier rastro de frescura es un espejismo. Relajo definitivamente para irme recuperando. Sé que aunque quedan unos km lo tengo en el bolsillo, y es el momento de cumplir mi objetivo de que no se me vaya la cabeza. Jero me anima diciéndome que ya solo me queda “un laguito” y que está hecho, jejejeje. Nos esperan otro grupo de amigos que nos animan, pero voy tan concentrado y extenuado que tengo vagos recuerdos de los saludos y los ánimos. Empezamos a ir por el centro y mantengo el ritmo mermado que me he marcado. No quiero mirar el reloj, sé que he hundido el ritmo pero no quiero sugestionarme y darme un calentón innecesario. Jero se despide dándome ánimos y le digo que lo tengo hecho. Yo sabía en mi interior que lo tenía hecho. Si hay que bajar a CCL o XXCCL, se baja y acabo al trantran, pero a mí no me va a impedir nadie llegar a la Cartuja. Pensamientos positivos a tope para seguir moviendo las piernas. Tengo un gel extra para una emergencia, pero evalúo y decido no tomármelo, las piernas van fritas y a lo mejor un último chute lo que me da es dolor de tripa o similar, y cualquier situación imprevista resta posibilidades de llegar a meta, así que no hay que hacer experimentos. Posteriormente vi en casa que en este tramo bajo el crono del entorno de 40 seg/km. Eso debió ser el tramo del 39K aprox. Dos hechos que hubo que dominar para que la carrera no acabase en desastre acontecieron también allá por el 39K. El primero un corredor que me empuja y casi me tira, le grito y casi damos al traste con todo. Parece mentira que en el kilómetro 39 aún pueda pasar algo de este estilo, pero por desgracia pasa. Y el segundo y más grave, Kike me dice que va mareado. Intento razonar con él para que pare, pero las ganas de llegar a la meta le pueden. Entre mi cansancio y nuestra mutua incapacidad de entendernos me frusto ya que en mi mente le están pasando mil cosas y ninguna buena. Me dice que aguanta hasta que vea a las chicas que nos van a animar en el puente de la Cartuja.  Prefiero ni pensarlo, tenemos los nervios a flor de piel y la cabeza bastante mermada así que sigo. Llega el 40.5 y en el puente de la Cartuja vemos a las chicas. Subidón moral total, pero no anímico, el cuerpo está reventado, beso a mi mujer y a seguir. En cuanto veo el siguiente aprovisionamiento me tiro a por el agua pero sobre todo a por el aquarius. Pasado el aprovisionamiento tengo claro que no debe quedar mucho, pero pienso que me harán dar la vuelta al estadio antes de entrar,  así que mantengo el ritmo. Cuando me doy cuenta estoy entrando directo al estadio, lo tengo hecho. Cuidado con la primera parte ya que está a oscuras y no quiero una caída, aunque  es cuesta abajo no acelero ni me dejo llevar. En el tartán del estadio empiezo a ver a la gente acelerar nada más pisarlo, yo mantengo la cabeza. Es casi una vuelta y no estoy para excesos. Espero mi momento. Y el momento llega, tartan azúl, la recta final. Es mi momento, miro al público y les señalo, hago unos aspavientos y después de un giro de brazo apunto a la meta.

Moi entrando en meta

Moi entrando en meta

Acelero y hago mi consabido sprint final. (3:41 de velocidad punta según el crono). Cruzo la meta y empiezo a buscar a Sera. Trabajo hecho pero es hora de ir a compartirlo con el compañero de fatigas y entrenos. De hecho me acuerdo que ni he mirado el crono en el  que he cruzado la meta y tampoco he parado el crono. Lo paro y veo en mi crono 3h 16min 10seg. Media de 4:34. Me he ido 4 décimas de segundo, pero no me importa nada. Estoy feliz, mientras voy buscando a Sera vienen a ponerme un plástico para no quedarme frio, me hacen una foto y ya en mitad de la foto oigo que Sera me llama. Abrazo con el compañero de carrera y nos vamos a que nos hagan una foto juntos.

Moi y Sera felices

Aunque físicamente no lo hemos podido acabar juntos es como si lo hubiéramos hecho. Vamos viendo cómo van llegando el resto de los compañeros, recogen la ropa del ropero, y empezamos a hablar. Chema “el salvador”  me deja parte de su ropa ya que empiezo a notar frio. Llegan las super animadoras y esperamos en el césped a estar todos para irnos. Pero mi mente pasa todo ese tiempo ausente, ya estoy rehaciendo la carrera en mi mente, buscando los fallos y los aciertos. Tengo ganas de más. Empezamos a pensar en el próximo reto, pero eso, ya es otra historia….

 

 

Moisés Gismero

SÍNDROME DE STHENDHAL

Dicen que en Florencia te puede dar un colapso de admirar tanto arte, que se te bloquea el sistema nervioso etc etc….
Lo que no advierte nadie es que correr el maratón de Florencia, te puede dar el síndrome de las gambas duras…. aunque a lo mejor tengo el honor de que le pongan mi nombre a un síndrome, aunque no sé si me convence 🤔
Del maratón en si, mi sensación es que es muy casero, una feria pequeñita, 8000 corredores más menos, y un recorrido chulo, salida y llegada en la plaza del Duomo, un poco apretados pero espectacular, tocamos todos los palos posibles, parques, avenidas, incluso sobre el km 28 cruzas una pista de atletismo, pero a mi modo de ver lo mejor es él callejeo, que es verdad que a lo mejor para un maratón no es lo más apropiado pero a mí me encanto.
Pero no nos desviemos del tema, salida buscando ritmos y sensaciones, lo primero lo encuentro rápido, lo segundo todavía ando en ello. Pero como puede ser que una ciudad que inspiró a Miguel Ángel, Botticelli, Dante etc etc. Yo no encuentre a las musas? Como diría Sabina se han olvidado de mí.

Florencia que bella es
El caso que en el km 10 ya voy raruno, ¿por favor las musas?  En el 15 las patas me duelen estoy deseando llegar a la media, aunque no tengo muy claro porqué, por que cada vez voy más dolorido, pasó en 1h28’31” voy en tiempo, pero no me engaño esto huele mal, empiezo a bajar el ritmo y ya llevo las gambas (como dicen aquí) fritas.
En el 29 echo a andar, los que no habéis vivido esta experiencia ya os la cuento yo, tu cabeza te dice no pares que es peor, tus piernas gritan “para YA”. Con este conflicto interno, paro? no paro?sigo? me voy al hotel?. Entre ese dilema y que la diferencia entre andar y correr no es apreciable, me paro en un avituallamiento cojo agua y pienso, a ver Pirri, no tienes ni idea de dónde estás, así que sigue como puedas y ya llegaras. Eso sí, intenta llevar un trote elegante dentro de las posibilidades que manejas hoy, que no parezca que te arrastras. Pues me pongo otra vez al lío, parece que la parada me ha sentado bien, empiezo a coger ritmo y me pongo a un ritmo de 4’30”, bueno por lo menos voy a maquillar un poco y así no se me hace tan largo, ¡¡espejismo!! las gambas empiezan a quejarse y otra vez a andar, trotar, andar y así hasta meta.
Pues eso, que mi 20 maratón disfrutar lo que se dice disfrutar…

Pirri junto a Jon, Charo e Ibon

Pirri junto a Jon, Charo e Ibon

Así que tendré que volver a Florencia a quitarme la malaespina, que por cierto así se llamaba el hotel, ¿sería una señal?.
Pero bueno, como a mí no me gusta tener asuntos pendientes volveré, a pegarme con el monstruo, con Miguel Ángel, con las musas y con las gambas.
Ale pues!!!

Pirri

Maratón de Valencia, historia de un debut…

Como bien sabéis, no soy muy proclive a escribir crónicas, quizás porque creo que todas las carreras requieren de cierto numero de días de reflexión para poder sacarles el jugo y al final ese tiempo acaba por desinflar el ansia por la narración, o quizá, como me gusta pensar a mi, porque prefiero quemar zapatilla a tinta de bolígrafo (sigo siendo de esos nostálgicos que pensamos papel y boli en mano). Sea como fuere, creo que un debut en maratón de asfalto bien merece cambiar la norma, bueno, eso y la presión de equipo  que también juega un papel importante (creo que si no la hago no podre volver a sentarme en un coche con ellos).

Por deformación profesional o romanticismo, llamadlo como queráis, no puedo empezar a contar algo sin hablar de su entorno y el de esta carrera se remonta al 1 de Agosto. Primer día en que me calce las zapatillas después de un tiempecillo parado, por lo que podríamos llamar una lesión que llevo al traste el objetivo mas importante de la temporada pasada y además de segunda manera consecutiva, pero esa es otra historia.

Corría el primero de Agosto,  plan de entrenamiento en mano, con las zapatillas en los pies y junto al hombre con el que me iría a cualquier guerra, “Moi el espartano”, forjado en más de una batalla, esplendido en calidad humana y con una capacidad mental para recomponerse ante la adversidad propia de un auténtico guerrero. Como ya imagináis, con esta combinación de factores todo pintaba bastante bien, pero si a eso le juntas que comenzábamos a compartir entrenos con el bueno de Rubén (mas adelante entenderéis porque lo del bueno) que estaba rebosante de alegría por empezar a dar pasos hacia el maratón (que años atrás le vio nacer al mundo de los maratonianos), ya tendréis claro que todo fue muy fácil, por lo menos durante ese mes.

Fuimos creciendo en entrenamiento y el último finde de Agosto nos fuimos a compartir el 10k de Sotilo de la Adrada con mis papis atletas, Marcos  y algunos amigos mas. Allí todo salió redondo, carrera un poco corta de medida, pero con una cuesta de esas “anticorredor” que hay que subir tres veces para mayor suplicio. Nos metimos en sub40 y con la sensación de no habernos vaciado en exceso, lo que  desato mis primeras conversaciones serias de la temporada con Luismi,  mi ENTRENADOR y lo pongo con mayúsculas porque es parte fundamental en esto, él pone la cabeza en esta dualidad (casi podría decir trio en este caso) en la que yo solo sé poner corazón.

Estas conversaciones desembocaron en que teníamos que seguir creciendo o bajar el pistón, porque no podríamos aguantas así toda la temporada. Decidimos meter  el objetivo del debut en maratón en Valencia, pensando en coger experiencia rodándolo entorno a 3h 30min de cara a poder competir con un poco mas de garantías en el maratón de Sevilla, objetivo importante del año.

Asique ya con el nuevo plan de entrenamiento, con el objetivo de Valencia claro y ahora si que si junto a Rubén comenzamos a entrenar, cumpliendo todos y cada uno de los entrenamientos pautados, eso si,  más que junto a Rubén diría que detrás de él, porque no había forma de salir de ahí ni un momentito, de echo había momentos en que ya me daba hasta vergüenza y me autoproclamaba la rémora de la casa de campo, pero fijaos si es bueno, que aun hoy si le preguntas diría que esto es mentira, que de vez en cuando le hablaba y todo.

Fueron pasando los entrenos y ya empezábamos a repetir de memoria todas las claves de tiempos, km y compañía: lunes Moi, miércoles solo, jueves Santa Rita, Sábado y Domingo Rubén,  cosa que aunque parezca una tontería, para mi era de lo mas agradable, ya que yo y los planes nunca nos hemos llevado demasiado bien y esto demostraba que por una vez nos estábamos entendiendo y hasta casi diría que queriendo.

Llego como intermedio la media maratón de Ávila y aunque pensábamos que el perfil seria más favorable  salí de allí con muy buenas sensaciones, a pesar de lo que decía el crono. Desde ese momento y en adelante sólo faltaba acabar ese calvario de ritmo y km que Luismi nos había servido tan cariñosamente a través de hojas de Excel y que Pirri (el segundo entrenador de ese tándem perfecto que hace que todo fluya) administraba con maestría km a km en la casa de campo. Todo fue llegando, momento de estar destrozado, momentos de buenísimas sensaciones, de alegrías  y de preocupaciones. Faltaba poco y había que tomar decisiones y estaba claro que el objetivo no podía ser 3h 30min, pero como me dice Luimi, la decisión del ritmo tendría que tomarla y yo probablemente  el día del maratón al despertarme y a eso me agarre.

Junto a Rubén y Zaida en la media de Avila

Junto a Rubén y Zaida en la media de Avila

Pasaban los días y ya estábamos en la semana del maratón momento que te da tanto tiempo libre que no sabes ni que hacer con la vida, pero que medio llene con todas las cosas que había dejado de hacer desde agosto. Ratos de charlas y cenas con los amigos, conciertos, conversaciones con mis ENTRENADORES, que sin duda recordaré siempre, sobre todo una con Pirri, en la cual con muchísimo cariño me dio una barrila tremenda sobre los ritmos en maratón y su experiencia, lo cual puedo afirmar que me hizo poner los pies en el suelo y ser mucho mas realista de lo que había sido hasta ahora.

Con todo esto nos plantamos en Valencia en busca del “Cuco perdido” y en cuanto me bajo del coche a saludarle se me sube el gemelo y si yo ya venia nervioso, me empiezo a poner enfermo, menos mal que Zaida, Jero y Rubén ya expertos en estas lides consiguieron inundar todo con su normalidad y que el día no fuese insufrible. Comida y partido de por medio llegamos a la noche pensando en la batalla del día siguiente.

Kamparredores rumbo a la salida del maratón

Kamparredores rumbo a la salida del maratón

Nos levantamos y comenzó el día con desayuno, ir a buscar un autobús que nunca apareció, mensajes de whatsapp con la organización para gestionar el taxi y poco después me veo entrando en los cajones de salida rodeado de una marabunta que no hace mas que ponerme nervioso y si eso sumamos que me toca ir a un cajón distinto que Rubén y Jero…  ya estoy con una presión encima que no puedo gestionar. En mi cajón han empezado a quitar vallas y todo el mundo se esta colando hay gente con dorsales de muchísimos colores y por el aspecto y las conversaciones tengo claro que no van a correr a mi ritmo. No sé donde meterme, mi estrategia era clara pegarme a Rubén y antes de empezar la carrera ya se había esfumado, ¿que podía hacer?.

Chema, Rubén y Jero antes de tomar la salida

Zaida, Chema, Rubén y Jero antes de la salida

Pienso en no salir ni a correr e incluso intento salir del cajón, estoy desbordado, pero al final por la imposibilidad de salir de allí con la cantidad de gente que hay lo descarto y con esto comenzamos a movernos, caminamos bastantes metros, empiezo a correr y parece que me relajo un poco, durante los primeros 3km y medio voy a tirones y no consigo ni de lejos acercarme al ritmo que tenia marcado, me estoy volviendo loco, pero al ver a varios corredores que deciden correr entre las vías del metro de Valencia no me lo pienso dos veces y me uno y empiezo a sacar ritmos mejores, parece que me relajo un poco mas, quiero empezar a recuperar el tiempo y empiezo a apretar, pero ahí estaba esa conversación con Pirri, “en el maratón si te pasas la pagas” y así con este pensamiento empecé a rodar en torno a 4´15´´ el km.

Me sentía a gusto y los km empezaban a volar casi por arte de magia, de repente veo a Jero delante, voy mas rápido y simplemente pude saludarle, pocos metros después mi Cuco de la guardia, mi productor, el que tenia claro donde tenía que estar, ese gel que marca un nuevo bloque de la maratón , pero sobre todo esa cara amiga que estas deseando ver . Km 15 todo en su sitio y por fin estoy disfrutando de la batalla con el monstruo.

De ahí al km 25 pasa todo muy deprisa, como diría Cuco,  “hasta el 25 es momento de ir silbando y esperar la que llega”. Vuelvo a ver su cara, me pregunta por sensaciones y ritmo, voy entero y el ritmo lo tengo  ya dentro, me proyecto a sub 3h 3min  y todo sigue avanzando, no dejo de pasar corredores, todo marcha. Poco después otras caras conocidas de esas que te alegran el momento Blanca, María, Andrea y Cris, que no se como lo hacen pero rodeadas de una multitud consiguen que solo se les oiga a ellas. Seguimos creciendo y todo en su sitio.

Llegamos al km 38 y empiezo a sufrir bastante, me molesta  la planta del pie, pero tengo claro que es aguantable, se me empieza a ir un poco el ritmo, pero no demasiado, toca sufrir, penar durante unos cuantos km y seguir avanzando. Vuelven a aparecer los rostros mas dulces del mundo, mis compañeras de equipo, menudos gritos y menudos ánimos, aunque se nota claramente que mi cara les preocupa, casi consiguen disimularlo. Con esta gran ayuda seguimos manteniendo ese ritmo que habíamos bajado previamente unos segundos y nos mantenemos ahí y por fin de nuevo aparece Cuco, que corre junto a mi diciéndome 800m los tienes ahí, es un tiempon en debut Chema, marcón curradisimo y sigo avanzando hasta la meta lo mas rápido que pude en ese momento.

Chema entrando en meta

Chema entrando en meta

Por fin META, 3h 3min 38seg,  estoy roto y lo primero que hago es pedirle un abrazo a la muchacha  de la ambulancia que tengo al lado, necesito cariño, pero sobre todo estirar el gemelo y ella me ayuda. Me dan mi medalla y horror tengo que subir 4 escalones, necesito ayuda para ello, pero prueba conseguida, soy Finisher.

De ahí y hasta la llegada a casa son todo felicitaciones y buenas noticias, bueno o casi todo, pero ese día ya no se podía empañar, el trabajo estaba realizado con éxito y había que celebrarlo como se merece junto al máquina de Manolo, Paloma, la familia del RC y esos Kamparredores buenos que te enseñan este noble arte de correr. Poco después coche lleno de risas e historias y a casa con el firme pensamiento de que como tantos locos voy a repetir.

 

Chema Almendro

HIRO HAUNDIAK 2016

 

Ya no recuerdo cuando me apunte al sorteo para la Hiru, el caso es que tuve suerte y me toco. Ale, ya no había marcha atrás sino  es por causa mayor el 15 de octubre a correr la vigésima edición de Hiru prueba que se celebra cada 2 años y consiste en recorrer los tres picos más emblemáticos del País Vasco, subimos por este orden Gorbea, Anboto y por último el Aizkorri. Por delante 100 km y 5000 y pico de desnivel positivo, ahora tocaba entrenar para por lo menos poder terminar dignamente y sufrir lo menos posible. Después del descanso del GTP y las vacaciones de verano, solo tenía apenas mes y medio pero creo que lo he aprovechado y con el bagaje que llevo y no abandonarme mucho en verano era suficiente. Para los que me conocéis un poco ya sabéis que no soy muy estricto en los entrenos pero le pongo ilusión, ganas, determinación y disfruto aunque algunos a mi alrededor me dicen que estoy loco, quizás tengan algo de razón pero me siento libre y feliz por el monte y esto es un estilo de vida vosotros bien lo sabéis que sois corredores y me entendéis, al final el día de la carrera te puede salir  bien o mal pero disfrutamos con el camino que nos lleva a realizar estos retos y de este duro y bonito deporte que es correr.

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La semana previa con las primeras lluvias del otoño hacía prever una carrera con barro todavía más dura si cabe, no podemos luchar contra los elementos. Llegó el día señalado en el calendario amanece lluvioso, nublado joder la que nos espera, nos vamos a Vitoria a pasar la mañana y tomar unos pinchos, por suerte cuando llegamos al hotel a por una buena siesta empieza a salir el sol, buen presagio.

Por fin llega el momento las doce de la noche casi luna llena un poco de frio pero parece que la lluvia  nos va  a respetar, de hecho os adelanto que fue una noche estrellada con muchas estrellas aunque más de uno se iba a estrellar. Mucha gente en la salida demasiada quizás pero esto es una carrera que antes era una marcha montañera con mucha tradición y aquí hay mucha afición al monte, bueno cada uno con sus ilusiones y motivaciones pero con el mismo objetivo llegar a la meta de Araia.

La salida es desde Gopegi, los primeros salen muy rápido que animales, yo salgo muy tranquilo ya iré rápido si puedo queda mucho, aun así voy adelantado gente, se forma mucho tapón, entre esta circunstancia y la gente que corre con bastones tengo que ir con cuidado. Poco a poco se va despejando la manada. La primera subida es al monte Gorbea el más alto de los montes vascos, lo he subido otras veces pero nunca de noche voy con mucha precaución, tranquilo a mi ritmo vamos por pista y senderos amplios siempre con gente y eso se agradece. Empezamos a subir y empieza a pegar el viento, voy bien abrigado pero decido ponerme el cortavientos ya me lo habían advertido en la cena gente que ya había corrido la Hiru en Gorbea soplara mucho el viento y hará frio.

Voy bien con buenas sensaciones corriendo en todo momento a ritmo ultra sin gastar apenas energía lo aprendí hace tiempo, sin darme cuenta empiezo a oír a la gente que hay animando en la cumbre y otros bajando en bici con los frontales alucino, llego arriba control de chip, beso a la Virgen de Begoña que hay debajo de la cruz en la cima y ale seguimos siguiente objetivo el Anboto km 42, quedan 30 a pensar en mis cosas y disfrutar de las estrellas de hecho vi una estrella fugaz esto me dará suerte pensé. Voy comiendo chocolate, gominolas y van pasando los kilometros.

Llegamos a las faldas del Anboto aquí la cosa se pone fea subida dura y técnica, empezamos a subir serán aproximadamente las 5 o 6 de la madrigada y de pronto se me apaga el frontal, la hostia se encienden todas las alarmas me pongo nervioso pero voy aguantando con la luz de otros corredores y de la luna, llego arriba control e intento que los jueces no se den cuenta que voy sin luz, pruebo a encender el frontal se enciende lo justo para picar, al minuto se vuelve a apagar, ahora voy a sufrir la bajada es jodida me pego a un corredor de Bilbao que me dice “sígueme que te ayudo”, mi ángel de la guarda hecho corredor juajuajua hago con el toda la bajada,  luego ya le dejo ir porque me doy cuenta que le estoy reteniendo, le doy las gracias y me pego a un grupo, así voy hasta que amanece, que largo se me hace, en verano el sol a las 6 ya está saliendo en esta época se hace de rogar, veo la hora 7:30 joder sigue sin amanecer, vamos por una zona de bosque no muy densa aunque con mil ojos, muy concentrado en todo momento para no abrirme la cabeza, joder que tensión y por fin empieza a salir el sol.

Manu poco antes de la salida

Manu poco antes de la salida

Me dan subidón he salido vivo de la noche, ahora a disfrutar del amanecer, la alegría dura poco porque me empiezo a encontrar mal del estómago supongo que es de los nervios, se me revuelven las tripas, hasta que decido parar.

Soy un hombre nuevo, ¿ahora cual será el siguiente contratiempo? Voy pensado esto es como la vida tropiezas y a levantarse hay que seguir, que te piensas esto no va a ser fácil. Parece que va a hacer un día espectacular, llego a Landa kilómetro 60, aquí empieza la carrera eso dicen los entendidos lo anterior ha sido para calentar, voy fresco muy entero, aun así parare un rato a desayunar y quitarme ropa de abrigo, en 20 minutos salgo ahora próximo objetivo Aizkorri km 90, aunque si echáis un vistazo al perfil del 75 aprox. hasta un poco antes de empezar la subida del Aizkorri es una zona por pista de suba bajas constantes con molinos eólicos muy parecido al tramo de Navas del Rey donde habéis corrido alguno de vosotros si os acordáis, aunque casi 15 kilómetros que a mí se me hace insufrible y como no podía ser de otra manera quedaba pasar otro mal rato, me tomo un gel y se me agarra a la garganta, voy tosiendo no consigo quitarme la molestia hasta que en el avitualla del km 80  bebo Coca Cola y me despeja la garganta, a seguir subiendo y bajando molinos de viento, cuando llegue el  Aizkorri cima mítica donde transcurre parte de la famosa Zegama km 90 ya solo quedaran 10 km a meta aquí ya está prácticamente hecho. Esta parte la conozco porque estuve con Pirri el año pasado entrenando. Subo con fuerza y con ganas voy con subidón, llegar arriba ver las vistas disfrutar y estar en la cumbre sea el monte que sea siempre es algo especial y el Aizkorri tiene un encanto único. Ahora ya solo queda disfrutar de la bajada y del ambiente que nos espera al llegar a la meta de Araia, aquí la gente lo vive y te lleva en volandas.

Voy tranquilo aunque hay peña que me pasa como aviones yo lo único que quiero es llegar a meta, me veo entero pero como pienso muchas veces yo ahora modo finisher ya no gasto más energía tampoco me queda mucho para hacer alardes, solo paso a corredores que van jodidos o más despacio, no me gusta adelantar cuando queda poco sino lo he hecho antes ahora lo considero innecesario me da igual quedar el 100 que el 101.

mapa

Al final meto 17 horas y media, buenas sensaciones pero frito. En esta carrera he sabido gestionar los problemas y sobreponerme, en realidad en un ultra siempre hay contratiempos estas aventuras son así, si sale todo bien puedes hasta disfrutar y pasarlo bien sino es una odisea incluso puede ser un auténtico calvario.

En breves fechas unos cuantos os vais a enfrentar al maratón tan amado y odiado a la vez. Salir a disfrutar, pasareis ratos duros, los superareis, sentiros orgullosos y privilegiados por poder hacer lo que hacéis, me gustaría acompañaros algunos kilómetros pero me toca descansar, tengo una deuda pendiente con el maratón y volveré para vencerle, un abrazo y a correr, hasta pronto

 

Manu.

“Baño bautismal” con los Kamparredores

Y así fue….todo un baño, ¡de agua y de barro!! Día gris para tan gran acontecimiento… ¡soy una Kampa! Pero para ser justos, mi estreno con los Kampas viene de más atrás. Comenzó con la Medio Maratón de Coslada, donde mis dos grandes liebres y unos súper Kampas, Jero y Cristián, decidieron acompañarme en el reto de ganar el campeonato de Madrid de Medio Maratón. Como no podía ser de otra manera, ¡reto conseguido!. Así es que, chicos, un millón de gracias a los dos porque además de llevarme al triunfo hicisteis que fuera una de las carreras más divertidas que recuerdo a pesar del frío, el aire, el sufrimiento…

Pero me centro en mí debut oficial con camiseta de los Kamparredores . Cómo me dijo Jero: “qué mejor carrera para estrenarte con nuestra camiseta”. Y encima territorio Kampa por excelencia. Y así nos lanzamos a por la VII Vuelta a la Casa de Campo y gran premio de turismo de Tailandia (ya sólo el nombre cansa de lo largo que es…), que para los que amamos la Casa de Campo es la vuelta a la Tapia de toda la vida, ¡jejeje!.

Natalia junto a Jero, Christian, Pirri, Vega y Jose Antonio

Natalia junto a Jero, Christian, Pirri, Vega y Jose Antonio

Cómo decía al  principio, día gris y lluvioso, con más ganas de quedarme en la cama que de ponerme a correr. Es la sensación que tuve hasta que nos colocamos en la salida (los primeros, para controlar a las chicas. Mi objetivo: hacer pódium). Y así, casi sin darnos cuenta, ya estábamos corriendo. Salida muy rápida, de hecho creo que se nos fue un poco de las manos, ¿no Jero? Pero es la estrategia, ir de las primeras para tener controladas a las chicas. ¡Y funcionó!  Cuando me quise dar cuenta estaba sola, ninguna chica a la vista…sí, ¡iba la primera! Ahora había que aguantar y esperar que los primeros kilómetros muy rápidos no me pasaran factura.

A pesar de la relativa tranquilidad de verme primera y no sentir a la segunda pegada a mi espalda, la lucha comenzaba, y ésa era entre la Tapia y yo. Las cuatro grandes cuestas de la Casa de Campo estaban por venir acompañadas de unos cuantos sube y bajas de los que te rompen las piernas,  aderezado todo ello con charcos, barro (como escurre el jodío…) y la lluvia que nos acompañó durante todo el recorrido.

En este punto, se cruza en mi camino otro Kampa (más que cruzarse me recoge) que al grito de Jero se queda a mi lado para acompañarme desde el kilómetro 3 hasta el final. Un millón de gracias Raúl Vega por ir “cantándome” cada centímetro del recorrido y por tus sabios consejos de corredor experimentado de la Casa de Campo (ahí se nota quién entrena duro dentro de los muros de la Tapia y quién no). Llegamos a los 2 últimos kilómetros, todo asfalto. Me siento segura, con fuerzas y con confianza y aprieto con rabia para intentar recortar todos los segundos que pueda a ese crono que puede llegar a ser muy desagradecido por lo duro del circuito. Y entrada en meta: 1h 12’16”

Natalia en el podium como ganadora de la categoría femenina

Natalia en el podium como ganadora de la categoría femenina

En fin, objetivo cumplido. Gané la carrera. Gran emoción, pues éste era un reto personal…era mi especial batalla, esto era entre ella y yo: Casa de Campo, nos volveremos a encontrar el próximo año…

 

Por último, muchísimas gracias a los Kampas por su cálida acogida. ¡¡Espero que ésta sea la primera de muchas victorias con vosotros!!

Y por supuesto no se me puede olvidar dar las gracias a mí gran entrenador, Jesús. Por sus entrenos, su paciencia, su aguante, por saber cuidarme y entenderme y por mil cosas más. Sin él, esto no sería posible…

 

Natalia.

Maratón de Barcelona, sin sufrimiento no hay gloria

 

Domingo, 27 de septiembre de 2015, corría el km 5 de la maratón de Berlín, “Boni tira tú que yo lo voy a dejar”, el dolor en el gemelo de mi pierna derecha es ya lo suficientemente agudo como para saber que llegar a la meta era misión imposible. Bajo el ritmo, pero el dolor no remite en consonancia, diviso la pancarta del km 6 y echo la cuenta mental, “36 kms a meta”, un mundo, me aparto de la calzada, subo a la acera y paro el crono. De esta forma acababa mi maratón de Berlín, y empezaba mi maratón de Barcelona.
Era una maratón que tenía apuntada en mi agenda desde hacía un par de años. Después del mal sabor de boca de Berlín, tuve la tentación de recuperar unos días el gemelo, y aprovechar el estado de forma que tenía alargando la preparación hasta la maratón de Valencia a mediados de noviembre, pero a los pocos días ya se empezó a comentar la idea de formar una grupeta de Kampas para Barcelona, con Rubén, Luismi, Christian… todos ellos estarían por debajo o muy próximos a las 3 horas, así que decidí subirme a ese tren, sabía que si seguía la preparación con ellos sería una buena oportunidad al menos de hacer marca personal y quién sabe si algo más. Barcelona, there we go!!
Hasta aquí todo fenomenal, tenía un nuevo objetivo y esa motivación que nos hace falta a los corredores, así que a finales de noviembre ya tenia listo mi plan específico de 16 semanas. Hacer un plan sobre el papel es relativamente fácil, con un poco de experiencia y el bombardeado de literatura que tenemos por los cuatro costados, al final sale un plan decente. Pero lo realmente difícil de un plan no es ingeniarlo, sino llevarlo a cabo, y es aquí donde empieza mi travesía del desierto hasta Barcelona.
Para no extenderme demasiado en esta etapa, digamos que me invade una falta de motivación, que se mezcla con un proceso de tendinitis cervical, todo ello unido a que nunca me ha gustado entrenar con frío, me planto a mediados de enero con 10 entrenamientos contados, y lo que es peor, con malas sensaciones en todos ellos. A partir de ahí me pongo más serio y empiezo a entrenar, dejo de lado mi plan y decido calcar los entrenos de Rubén, mi objetivo se convierte en seguirle en sus entrenos hasta que el cuerpo aguante, y como es lógico, a la segunda semana (cuando ya me estaba acostumbrando a ver el culito de Rubén un poco más de cerca) el cuerpo dice basta, lesión al canto. Con todas estas peripecias me presento en la salida de la maratón, con tres tiradas largas, algún entreno de calidad, algún que otro rodaje y cero tests en mi haber. Objetivo: cruzar la meta.
Kampas rumbo a Barcelona

Kampas rumbo a Barcelona

Domingo 13 de marzo de 2016, me despierta el móvil de Christian, se le nota super concentrado, va a hacer algo grande, yo me levanto y remoloneo un poco, Zaida, cual mami, me prepara pan tostado, un zumito más un plátano y ya estoy desayunado, ahora toca desdesayunar y vestirse de corredor.
LLego a la salida con Octavio, intento acceder con él a su cajón, donde además debía estar Rubén, porque yo tenía dorsal para el cajón delantero, pero visto el ritmo que iba a llevar y como a uno no le gusta molestar ni ser un cono a sortear, pues decido retrasarme. Y digo intento, porque un señor muy afanado en hacer bien su trabajo, pero creo que con poco conocimiento en el mundillo, me dice que no puedo pasar, que tengo que irme a mi cajón. Estudio la forma de colarme sin tener que dar la vuelta a Barcelona entera y lo veo inviable, así que me marcho a mi cajón a ser un bulto sospechoso. Accedo y decido quedarme atrás del todo, allí me encuentro a Jaime del Miacum, que viene en la expedición aunque con un gemelo tocado, decide ser cauto y no salir muy rápido, pues los dos atrás. Al momento llega Christian, palmada en la espalda, suerte y se va a la parte delantera del cajón, unos instantes después suena el tema “Barcelona”, de Mercury y Montserrat Caballé para los juegos olímpicos, pistoletazo de  salida y a correr.
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Salgo con Jaime pero enseguida veo que lo de reservar no es su estilo, en los primeros 200 m ya le veo unos 50 m por delante mío, así que nada, “Cuquito, tú a tu ritmo, ve cómodo y procura no estorbar, que esto es muy largo”. Van pasando los kilómetros y voy fácil, a ritmo entre 4:30 y 4:40, con un ojo al frente puesto en el práctico de 3h15′ y otro mirando hacia atrás en busca de una camiseta verde que me alegre la mañana, hasta que finalmente, pasando el km 7 a la altura del Nou Camp oigo que alguien grita mi nombre, Octavio y Rubén me recogen y decido irme con ellos, voy suelto y no me apetece correr más tiempo solo.
Conformada la tripleta van pasando los kilómetros, Octavio no termina de encontrar buenas sensaciones, a Rubén se le nota que va con el freno echado, y yo voy bastante cómodo, así que más que engancharme yo a ellos, parece que ellos se amoldan a mi ritmo, caminemos pues. Siguen pasando los kilómetros y mantenemos siempre un ritmo en torno a 4:35, vamos hablando entre nosotros y le sugerimos varias veces a Rubén que se vaya, se le ve fuerte y debe hacer su carrera, mientras yo decido que mi táctica de carrera hasta el final será intentar aguantar lo máximo con Octavio. Hasta que en el km 19 en un tramo que pica un poco hacia arriba Rubén decide dejar de sujetar las riendas y se va hacia delante, Octavio y yo le dejamos irse y seguimos a lo nuestro, al momento nos cruzamos con Christian por el otro lado de la avenida que ya había pasado la media, un grito de ánimo y cada uno a lo suyo.
Pasamos la media maratón en 1h37’27” por mi reloj, Octavio me comenta que él lleva medio minuto menos, dado que salieron más tarde, vamos un poco justos para 3h15′ y aunque voy con fuerza, noto que mi cuádriceps izquierdo se empieza a contracturar un poco, lo cual hace que empiece a ir un poco preocupado, aunque decido no bajar el ritmo y que sea lo que Dios quiera.
Cuco y Octavio trabajando en equipo

Cuco y Octavio trabajando en equipo

Vamos llegando al km 24 siempre con el globo de 3h15′ a tiro de piedra, cuando oímos a alguien que nos grita por detrás estas palabras de aliento: “vamos que sois una vergüenza para los Kamparredores!”, es el cachondo de Jero que viene por detrás, de la segunda oleada, nos invita a engancharnos con él mientras hace un cambio de ritmo, evidentemente declinamos su oferta y en cuestión de medio minuto adelanta a la grupeta que sigue al globo y desaparece de nuestro campo visual.
Lo que sigue a continuación es una sucesión de largas avenidas sin mucho público, vamos siguiendo al práctico siempre a ritmo por debajo de 4:40. En el km 29 con la torre Agbar al fondo tengo una pequeña crisis, me noto sin fuerzas, así que decido adelantar un poco el gel que tenía programado para el km 30, aprieto los dientes y me engancho a Octavio. Por fortuna el gel me hace efecto enseguida, me noto más suelto pero ahora es Octavio el que parece pasar una pequeña crisis, corre el km 30 y el globo de 3h15′ empieza a estar a unos prudenciales 100 – 150 m. Hago repaso mental de lo que nos queda y qué ritmo debemos llevar para bajar de 3h15′, le comento a Octavio que vamos muy justos, sé que él tiene medio minuto más de margen y decido jugármela, le digo que se pegue a mí como una lapa y me pongo a tirar.
Pasamos el km31, salimos a línea de costa y es ver el mar y sentir unas ganas enormes de parar y tirarme al agua, más con el calentón que lleva uno y encima el sol ya empezaba a apretar, pero “Cuquito tú mira al frente y ritmo, ritmo”. Octavio me sigue, es un ritmo bueno para él, seguimos marcando los kilómetros a 4:40 hasta pasado el Km 36, en el que Octavio empieza a quejarse de un dolor agudo en la rodilla, justo al pasar por debajo del arco del triunfo decide bajar un poco el ritmo, yo entonces no sé que hacer, si tirar o quedarme con él. En ese momento recuerdo un 10k que corrí con Boni, en el que se quedó a pocos segundos de su MMP porque me dejé llevar pensando que no iba a hacerlo, y decido tirar para delante, que me lleve de referencia y si pasa la crisis se podrá reenganchar y no perder mucho tiempo.
Paso por el barrio gótico a buen ritmo, con el apoyo de la gente y como pica un poco hacia abajo se me hace muy rápido. Me aproximo al temido Paralel, paso el km 38, mi ritmo ya ha empezado a decaer, voy sobre 4:50 y cada vez más vacío, tomo mi último gel unos metros después de la pancarta del km 39 y al poco me encuentro en la entrada del Paralel, último repecho de propina de unos casi 2 kms.
La pendiente no es muy acusada pero yo siento que me he estrellado contra una pared, así que nada, toca apretar el culo y para arriba, marco esos dos últimos kilómetros por encima de 5′. Justo al llegar a la pancarta del km 41 me recoge Octavio por detrás, el dolor de la rodilla le ha remitido y aún le queda gasolina, yo no puedo seguirle más que con la mirada, y casi ni eso, sólo me veo los pies, pero sigo adelante. Hasta que de repente entro en la zona vallada, alzo la mirada y veo las torres venecianas de Plaza de España, ya casi está hecho, giro a la izquierda y entro en recta de meta, últimos 200 metros, miro el reloj de meta y marca 3h19′ y algún segundo, decido esprintar (si es que se le puede llamar así) para bajar de 3h20′, al final entro en meta en 3h19’48” por el reloj del arco, 3h19’08” oficial y por mi crono.
Cuco en los últimos metros antes de cruzar la meta

Cuco en los últimos metros antes de cruzar la meta

Muy satisfecho dadas las circunstancias y la escasa preparación, noto que le voy cogiendo el tranquillo a la distancia, ya es mi séptima maratón completada, y sobre todo me sirve para quitarme el mal sabor de boca del abandono en Berlín.
Gracias a todos los compis Kamparredores por sus palabras de aliento y consejos durante la preparación, en especial al gran Txema que la última semana estuvo muy encima mío porque andaba con una pequeña molestia en el sóleo, a Octavio que fue un gran apoyo y mi compañero de fatiga durante casi toda la carrera, y a Rubén, que tiró de mi en la última fase de la preparación, lo que hizo posible esta nueva medalla de finisher. Sois grandes! Hasta la próxima!
Cuco