CRÓNICA DE UN NOVATO. MARATÓN DE VALENCIA 2011.

Desde la semana anterior a la carrera ya estaba dándole vueltas: ¿Podré terminarla? Nunca había corrido ni tanta distancia ni tanto tiempo. Además por diferentes motivos (trabajo, estudios y problemas estomacales) no había hecho el número de tiradas largas adecuadas. De hecho, me confieso, solo hice una de 26 km. Todo ello hacía que comenzaran los nervios.

Llegó el sábado. Madrugón para ir a Atocha a coger el AVE junto con Christian. No había otra conversación, solo running. Llegada a Valencia y directos al hotel y de allí a la feria del corredor. Una vez allí, recogida del dorsal y bolsa del corredor y algunas compras, principalmente calcetines ¿? Al mismo tiempo el resto de compañeros de nuestro Klub y del Tierno iban llegando y nos íbamos encontrando en la feria. ¿Qué tal el viaje? ¿Cómo estáis? ¿Molestias? Había nervios en el ambiente. Se palpaban.

Después de la comida, retirada a las habitaciones para descansar y después ir a ver el derby entre el Madrid y el Atleti (no comment, y tampoco comment el posterior Getafe-Barsa). Cena en una pizzeria y al hotel, con más miedo que vergüenza. Una vez allí, todo preparado para el día siguiente: la ropa, las zapatillas, la carga del GPS, el dorsal en la camiseta… Vamos, teníamos que cumplir con el habitual ritual no fuera a ser que no se hiciera de día y nunca corriéramos el maratón.

Y amaneció. Casi al mismo tiempo que mi compañero de habitación, Christian, y yo nos levantábamos a desayunar. Nublado pero el sol iba a salir. Quería vernos correr desde arriba.
Las 8:10. Vamos a recepción para encontrarnos todos. A trote hacia la ciudad de las ciencias (espectacular, por cierto). Mucha gente. Tanta que tuvimos problemas para entrar en los cajones. Durante la espera nos encontramos con Raúl, nuevo kamparredor. Allí me dice que se viene conmigo a 5 min/km.

De repente, entre las quejas por no poder situarnos como hubiéramos querido, suena una traca y comienza a moverse el puente. La gente empieza a correr. Despacio, no hay sitio. Aquí ya no hay nervios. Solo piensas que queda mucho y que hay que ir a por el monstruo, que nos hemos estado entrenando para hacerle frente. Que podíamos. El reloj nos pone a cada uno en su sitio y mientras a Juanlu, Juan Carlos y Josito los perdemos de vista; a Manu y a Christian los mantenemos a distancia.

Me encuentro fresco. Realmente el ritmo es cómodo. Raúl y yo vamos hablando. Nos sirve para ir quitándonos los nervios. Cómo hemos entrenado, las molestias que hemos tenido, las previsiones para tomar los geles,… Y van pasando los kilómetros manteniendo una media de 4:50 min/km, 10 segundos menos de lo pactado. Según mis pruebas previas, ése el límite. Algunos km nos salían incluso a 4:40. Seguíamos hablando. Íbamos cómodos. Pasamos el km 15. Primer gel. Raúl conoce Valencia y me va comentando algunos sitios por donde pasamos. En el 21 necesito parar para mear. Raúl, aunque ya había parado antes, decide parar de nuevo. Perdemos un minuto pero no nos agobiamos ni aceleramos el ritmo. En un giro vemos a Manu que sacaba unos 200 metros a Christian. Nos sacaban un kilómetro. Pasamos el km 25 y un nuevo gel. Me van sentando bien. De hecho los agradezco. Empiezo a ponerme metas cortas. Correr de 5 en 5 km. Llegamos al 30. Se supone que por aquí hay un muro pero no lo veo. Me encuentro fuerte aunque con ciertas molestias en mi rodilla derecha (como siempre). Pasamos unos túneles (con los que nadie contamos) y perdemos el contacto con el exterior. Los GPS pierden su señal quejándose con su típico sonido. La gente ya no habla y dentro del túnel se oyen las zapatillas contra el asfalto. Me duelen los cuadriceps cuando les pido que aprieten en las salidas de los túneles.

Por el km 32 Raúl me dice que en cualquier momento le van a dar calambres y que prefiere bajar el ritmo. Un choque de manos y le dejo mirando un par de veces para atrás. Me quedo solo. No hay muro. Me encuentro fuerte y decido tirar. Son 10 kilómetros. Mi próximo objetivo es llegar al 35. Sigo bien y decido postponer mi último gel. Sigo a un buen ritmo pero empiezo a notar que las piernas se me ponen duras y, aunque no hay desnivel, noto mucho las pequeñas subidas que hay entre dos calles. Me tomo el gel y decido bajar el ritmo. O no, no lo decido. Tengo que bajar el ritmo o no podré llegar. Hasta el avituallamiento del 40 es un suplicio. No podía. Aún así adelantaba a otros corredores destrozados. Sabía que si llegaba con mínimas fuerzas al 40, los dos que quedaban los iba a correr con el corazón. Y así fue. Solo apretaba los puños. Ya lo tenía. No sentía ni la rodilla ni las piernas. Miraba a la gente en la grada. Aplaudiendo. Ahora sí. Me relajo y decido disfrutar de la entrada.

El tiempo conseguido era lo de menos. Había llegado. Finalmente me quedo en 3:33:22. Muy contento y con unas sensaciones muy buenas.

Nunca pensé que pudiera hacerlo. Pero desde luego no lo he hecho yo solo. Todos los compañeros del klub. Con su experiencia y saber estar. Tenemos un grupo con una calidad humana extraordinaria. Estoy orgulloso. Solo voy a mencionar a dos personas a Pirri que es mi padrino en el klub y ahora también el sheriff y a Christian que durante los entrenos me ha perseguido para que mantuviera una continuidad que sin ella era difícil abordar esta aventura. Del resto estoy también muy agradecido por compartir esos kilómetros por la Casa de Campo, por enseñarme todo lo que sabéis y por acogerme como lo habéis hecho sin ser de Campamento, ni siquiera de Madrid.

Muchas gracias a TODOS!

Octavio Infante

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2 comentarios en “CRÓNICA DE UN NOVATO. MARATÓN DE VALENCIA 2011.

  1. SALUD COMPAÑER@S
    Vaya un abrazo a todos
    los que batieron sus marcas, los que no
    los que bajaron de las tres horas,
    los que el tiempo se les hizo muy largo
    los que sufrieron
    los que disfrutaron
    los que vencieron su primer monstruo
    los que se quedaron en el camino
    los que al menos lo intentaron
    los que lo volverán a intentar
    a todos ellos disfruten de su momento
    beba kamporade la bebida de la buena gente

  2. Enhorabuena a todos los maratonianos por acabar tan dura carrera.

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