Crónica de la Comida Anual de Club

Ahora me toca a mi retomar la crónica allí donde la dejó Jero, tras la participación de varios miembros del Club en la XV edición del Medio Maratón de Getafe. Perdonad si en algún momento hablo en primera persona puesto que aquí relataré fundamentalmente mis impresiones.

Comencemos. Domingo 26 de Abril de 2014, 12:20 pm. Tras recomponer el desecho humano en que me había convertido tras la carrera me reuní con el resto de la expedición del club. Estaba tan destrozado que hasta me puse una camiseta seca del revés (la falta de oxígeno en el cerebro) y Carabias, que es un atleta con estilo, me ayudó a ponérmela bien y dar una buena imagen de Club. Salimos con bastante prisa hacia los coches porque íbamos con la hora bastante pillada para llegar a la comida en el Rte. La Vinia de la Calle Guareña. Allí nos presentamos 21 personas, todos limpitos y arreglados (ellas mas que ellos), incluyendo una nutrida representación del Club, familiares y amigos.

Comenzó la celebración; porque de eso se trataba en esta ocasión como he podido comprobar, de la celebración de la amistad, del compañerismo y de la pasión por un deporte que nos da la vida. Como buen novato, ese día conocí por primera vez a muchos de los presentes. Otros eran ya viejos conocidos de rodajes por la Casa de Campo. Sin embargo, tanto con unos como con otros la impresión de cercanía y camaradería fue la misma.

Allí nos reunimos:

Christian, Manolo, Pirri, Jon, Charo, Reyes, Carabias, Pedro, Eva, Alex, Belén, Jero, Zaida, Manu, Carmen, Chema, Fanny, Luismi, Carmen, Prodi y un servidor, Vicente.

la foto 4 (1)

 

Desde el primer momento, antes de sentarnos, saludando a unos y otros, con esa primera cerveza en la mano y las endorfinas fluyendo por las venas de los que habían corrido el medio maratón, el encuentro se pronosticaba como memorable. Y así fue; memorable. Una vez sentados frente a las copiosas viandas todo fue una sucesión de risas, anécdotas, guiños de complicidad y algún pique que otro por los resultados de la carrera del día o de viejas carreras y entrenos (todo muy sano; que si “al pasarme me has tocado el culo…” y todo eso). Si la cosa se salía de madre no pasaba nada. Para eso está nuestro carismático Presi, Pirri, que con dos voces nos pone firmes.

Aquí hay que hacer un inciso para dar las gracias a Christian, nuestro internacional, por la excelente organización de la comida y elección de Restaurante y menú. Estaba todo de cine y pocos fueron los que pudieron terminar el segundo plato (chuletones o rodajas de merluza cojonudos pero que no se acababan nunca). Hasta Eva tuvo problemas para finiquitar las ingentes cantidades de verduras, hortalizas y el cuarto de huevo cocido que incluía su menú vegetariano (para los postres no tuvo limitaciones y cuchara en mano no dejó pastel en el plato). Con las bebidas tampoco nos quedamos cortos (algunos mas que otros, que ya nos hemos fijado Jero y yo que mas de uno del Club cuida su silueta mas que Chema Martínez, que ya es de decir). En esto Manu se reveló como un gourmand del vino y estuvo eligiendo buenos caldos que reemplazaran al vino de la casa (llamarlo vinagre es pasarse un poco, hombreee…). Como es de entender, conforme la comida avanzó, el volumen de nuestras conversaciones (no solo de running, también de mus (¡!)),y el jolgorio aumentaron, y unos y otros se levantaban a conversar con los de la otra punta de la mesa. Buena parte de la atención se centraba en la conversación con 

Jon Koldo Urien, exciclista profesional y ahora atleta multidisciplinar, que nos honró con su presencia y la de su mujer Charo (una runner de aupa). Ver y oír a Jon de las competiciones de Ironman en las que participa con regularidad es lo mas parecido a ver a alguien de otro planeta (al menos para mi). Uno solo puede sentir un respeto inmenso frente a gente como él (y como Charo que, como nos contaba, le acompaña en las competiciones y lleva la parte logística. Un curro y una paciencia santa en jornadas de 12 horas). Eso sí, como en este Club hay mucha guasa (por no decir WhatsApp) enseguida empezaron a rular fotos de Jon en sus tiempos mozos como integrante del equipo Hueso (la indumentaria ochentera no tiene desperdicio) y del Orbea, y claro las risas estaban servidas.

Y así se nos fue yendo una jornada de lujo. Tras los cafés, postres y alguna copas (muy pocas), nos fuimos despidiendo, quedando, entre abrazos, besos y apretones de manos para próximos entrenos y carreras (los mas avezados con ganas de montaña), y sobre todo con muchas ganas de repetir en la próxima Comida de Club. Ojalá que a esa asistamos todos los Kamparredores.

Resumen: Un placer.

 

Vicen

Anuncios

6 comentarios en “Crónica de la Comida Anual de Club

  1. Buenísima crónica, felicidades!!!!

  2. Muy buena crónica, pero cambia lo de “muy pocas copas” que algunos tenemos un caché que nos deja en mal lugar. La próxima con mus todo se andará.

  3. Buenas viandas y mejor compañía
    salud y buenos alimentos

  4. Grande Vicente!!! Ingeniosa tú crónica de la comida, fiel reflejo del autor

  5. Sólo puedo decir que vaya envidia no haber podido estar con vosotros. Espero que sea la última que me pierdo.
    Desde luego este club tiene mucha viva.

    • Me alegro mucho que os lo pasearéis bien, yo por motivos de trabajo llevo dos años sin poder ir, espero ir a la próxima

Los comentarios están cerrados.