Maratón de Barcelona, sin sufrimiento no hay gloria

 

Domingo, 27 de septiembre de 2015, corría el km 5 de la maratón de Berlín, “Boni tira tú que yo lo voy a dejar”, el dolor en el gemelo de mi pierna derecha es ya lo suficientemente agudo como para saber que llegar a la meta era misión imposible. Bajo el ritmo, pero el dolor no remite en consonancia, diviso la pancarta del km 6 y echo la cuenta mental, “36 kms a meta”, un mundo, me aparto de la calzada, subo a la acera y paro el crono. De esta forma acababa mi maratón de Berlín, y empezaba mi maratón de Barcelona.
Era una maratón que tenía apuntada en mi agenda desde hacía un par de años. Después del mal sabor de boca de Berlín, tuve la tentación de recuperar unos días el gemelo, y aprovechar el estado de forma que tenía alargando la preparación hasta la maratón de Valencia a mediados de noviembre, pero a los pocos días ya se empezó a comentar la idea de formar una grupeta de Kampas para Barcelona, con Rubén, Luismi, Christian… todos ellos estarían por debajo o muy próximos a las 3 horas, así que decidí subirme a ese tren, sabía que si seguía la preparación con ellos sería una buena oportunidad al menos de hacer marca personal y quién sabe si algo más. Barcelona, there we go!!
Hasta aquí todo fenomenal, tenía un nuevo objetivo y esa motivación que nos hace falta a los corredores, así que a finales de noviembre ya tenia listo mi plan específico de 16 semanas. Hacer un plan sobre el papel es relativamente fácil, con un poco de experiencia y el bombardeado de literatura que tenemos por los cuatro costados, al final sale un plan decente. Pero lo realmente difícil de un plan no es ingeniarlo, sino llevarlo a cabo, y es aquí donde empieza mi travesía del desierto hasta Barcelona.
Para no extenderme demasiado en esta etapa, digamos que me invade una falta de motivación, que se mezcla con un proceso de tendinitis cervical, todo ello unido a que nunca me ha gustado entrenar con frío, me planto a mediados de enero con 10 entrenamientos contados, y lo que es peor, con malas sensaciones en todos ellos. A partir de ahí me pongo más serio y empiezo a entrenar, dejo de lado mi plan y decido calcar los entrenos de Rubén, mi objetivo se convierte en seguirle en sus entrenos hasta que el cuerpo aguante, y como es lógico, a la segunda semana (cuando ya me estaba acostumbrando a ver el culito de Rubén un poco más de cerca) el cuerpo dice basta, lesión al canto. Con todas estas peripecias me presento en la salida de la maratón, con tres tiradas largas, algún entreno de calidad, algún que otro rodaje y cero tests en mi haber. Objetivo: cruzar la meta.
Kampas rumbo a Barcelona

Kampas rumbo a Barcelona

Domingo 13 de marzo de 2016, me despierta el móvil de Christian, se le nota super concentrado, va a hacer algo grande, yo me levanto y remoloneo un poco, Zaida, cual mami, me prepara pan tostado, un zumito más un plátano y ya estoy desayunado, ahora toca desdesayunar y vestirse de corredor.
LLego a la salida con Octavio, intento acceder con él a su cajón, donde además debía estar Rubén, porque yo tenía dorsal para el cajón delantero, pero visto el ritmo que iba a llevar y como a uno no le gusta molestar ni ser un cono a sortear, pues decido retrasarme. Y digo intento, porque un señor muy afanado en hacer bien su trabajo, pero creo que con poco conocimiento en el mundillo, me dice que no puedo pasar, que tengo que irme a mi cajón. Estudio la forma de colarme sin tener que dar la vuelta a Barcelona entera y lo veo inviable, así que me marcho a mi cajón a ser un bulto sospechoso. Accedo y decido quedarme atrás del todo, allí me encuentro a Jaime del Miacum, que viene en la expedición aunque con un gemelo tocado, decide ser cauto y no salir muy rápido, pues los dos atrás. Al momento llega Christian, palmada en la espalda, suerte y se va a la parte delantera del cajón, unos instantes después suena el tema “Barcelona”, de Mercury y Montserrat Caballé para los juegos olímpicos, pistoletazo de  salida y a correr.
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Salgo con Jaime pero enseguida veo que lo de reservar no es su estilo, en los primeros 200 m ya le veo unos 50 m por delante mío, así que nada, “Cuquito, tú a tu ritmo, ve cómodo y procura no estorbar, que esto es muy largo”. Van pasando los kilómetros y voy fácil, a ritmo entre 4:30 y 4:40, con un ojo al frente puesto en el práctico de 3h15′ y otro mirando hacia atrás en busca de una camiseta verde que me alegre la mañana, hasta que finalmente, pasando el km 7 a la altura del Nou Camp oigo que alguien grita mi nombre, Octavio y Rubén me recogen y decido irme con ellos, voy suelto y no me apetece correr más tiempo solo.
Conformada la tripleta van pasando los kilómetros, Octavio no termina de encontrar buenas sensaciones, a Rubén se le nota que va con el freno echado, y yo voy bastante cómodo, así que más que engancharme yo a ellos, parece que ellos se amoldan a mi ritmo, caminemos pues. Siguen pasando los kilómetros y mantenemos siempre un ritmo en torno a 4:35, vamos hablando entre nosotros y le sugerimos varias veces a Rubén que se vaya, se le ve fuerte y debe hacer su carrera, mientras yo decido que mi táctica de carrera hasta el final será intentar aguantar lo máximo con Octavio. Hasta que en el km 19 en un tramo que pica un poco hacia arriba Rubén decide dejar de sujetar las riendas y se va hacia delante, Octavio y yo le dejamos irse y seguimos a lo nuestro, al momento nos cruzamos con Christian por el otro lado de la avenida que ya había pasado la media, un grito de ánimo y cada uno a lo suyo.
Pasamos la media maratón en 1h37’27” por mi reloj, Octavio me comenta que él lleva medio minuto menos, dado que salieron más tarde, vamos un poco justos para 3h15′ y aunque voy con fuerza, noto que mi cuádriceps izquierdo se empieza a contracturar un poco, lo cual hace que empiece a ir un poco preocupado, aunque decido no bajar el ritmo y que sea lo que Dios quiera.
Cuco y Octavio trabajando en equipo

Cuco y Octavio trabajando en equipo

Vamos llegando al km 24 siempre con el globo de 3h15′ a tiro de piedra, cuando oímos a alguien que nos grita por detrás estas palabras de aliento: “vamos que sois una vergüenza para los Kamparredores!”, es el cachondo de Jero que viene por detrás, de la segunda oleada, nos invita a engancharnos con él mientras hace un cambio de ritmo, evidentemente declinamos su oferta y en cuestión de medio minuto adelanta a la grupeta que sigue al globo y desaparece de nuestro campo visual.
Lo que sigue a continuación es una sucesión de largas avenidas sin mucho público, vamos siguiendo al práctico siempre a ritmo por debajo de 4:40. En el km 29 con la torre Agbar al fondo tengo una pequeña crisis, me noto sin fuerzas, así que decido adelantar un poco el gel que tenía programado para el km 30, aprieto los dientes y me engancho a Octavio. Por fortuna el gel me hace efecto enseguida, me noto más suelto pero ahora es Octavio el que parece pasar una pequeña crisis, corre el km 30 y el globo de 3h15′ empieza a estar a unos prudenciales 100 – 150 m. Hago repaso mental de lo que nos queda y qué ritmo debemos llevar para bajar de 3h15′, le comento a Octavio que vamos muy justos, sé que él tiene medio minuto más de margen y decido jugármela, le digo que se pegue a mí como una lapa y me pongo a tirar.
Pasamos el km31, salimos a línea de costa y es ver el mar y sentir unas ganas enormes de parar y tirarme al agua, más con el calentón que lleva uno y encima el sol ya empezaba a apretar, pero “Cuquito tú mira al frente y ritmo, ritmo”. Octavio me sigue, es un ritmo bueno para él, seguimos marcando los kilómetros a 4:40 hasta pasado el Km 36, en el que Octavio empieza a quejarse de un dolor agudo en la rodilla, justo al pasar por debajo del arco del triunfo decide bajar un poco el ritmo, yo entonces no sé que hacer, si tirar o quedarme con él. En ese momento recuerdo un 10k que corrí con Boni, en el que se quedó a pocos segundos de su MMP porque me dejé llevar pensando que no iba a hacerlo, y decido tirar para delante, que me lleve de referencia y si pasa la crisis se podrá reenganchar y no perder mucho tiempo.
Paso por el barrio gótico a buen ritmo, con el apoyo de la gente y como pica un poco hacia abajo se me hace muy rápido. Me aproximo al temido Paralel, paso el km 38, mi ritmo ya ha empezado a decaer, voy sobre 4:50 y cada vez más vacío, tomo mi último gel unos metros después de la pancarta del km 39 y al poco me encuentro en la entrada del Paralel, último repecho de propina de unos casi 2 kms.
La pendiente no es muy acusada pero yo siento que me he estrellado contra una pared, así que nada, toca apretar el culo y para arriba, marco esos dos últimos kilómetros por encima de 5′. Justo al llegar a la pancarta del km 41 me recoge Octavio por detrás, el dolor de la rodilla le ha remitido y aún le queda gasolina, yo no puedo seguirle más que con la mirada, y casi ni eso, sólo me veo los pies, pero sigo adelante. Hasta que de repente entro en la zona vallada, alzo la mirada y veo las torres venecianas de Plaza de España, ya casi está hecho, giro a la izquierda y entro en recta de meta, últimos 200 metros, miro el reloj de meta y marca 3h19′ y algún segundo, decido esprintar (si es que se le puede llamar así) para bajar de 3h20′, al final entro en meta en 3h19’48” por el reloj del arco, 3h19’08” oficial y por mi crono.
Cuco en los últimos metros antes de cruzar la meta

Cuco en los últimos metros antes de cruzar la meta

Muy satisfecho dadas las circunstancias y la escasa preparación, noto que le voy cogiendo el tranquillo a la distancia, ya es mi séptima maratón completada, y sobre todo me sirve para quitarme el mal sabor de boca del abandono en Berlín.
Gracias a todos los compis Kamparredores por sus palabras de aliento y consejos durante la preparación, en especial al gran Txema que la última semana estuvo muy encima mío porque andaba con una pequeña molestia en el sóleo, a Octavio que fue un gran apoyo y mi compañero de fatiga durante casi toda la carrera, y a Rubén, que tiró de mi en la última fase de la preparación, lo que hizo posible esta nueva medalla de finisher. Sois grandes! Hasta la próxima!
Cuco
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Maratón de Sevilla

Allá por septiembre me dio por subirme a la báscula tras dos esguinces seguidos, en mi aventura montañera, y dos meses de veraneo con demasiado tiempo en casa de mis suegros y mucho terraceo, en definitiva 77,600 kg a fecha 01-09-2015, día de incorporación al trabajo.
Había que tomar una decisión, este año en el que cumplí los 40 tacos significaba mucho y me había propuesto retos, el primero una maratón de montaña que se vio alterado por el accidente en un trail y el esguince de 2º grado. ¿Qué hago? Tenía claro que tenía que salir de la espiral y decidí enfrentarme a un monstruo tras tres años, Donosti 2012. Tras conversaciones con Pirri y algún kampa más, Sevilla era la elección. En principio el tema era empezar a entrenar y hacerla, y según fuera la evolución, barajar el mejorar mis 3h07min de Hamburgo 2012.
Desde septiembre mucho gimnasio, rodajes, dieta, mucho curro, pero siendo capaz de aumentar el volumen de kms semanalmente y, sobre todo, el ritmo medio de los rodajes. Competiciones, las justas, San Silvestre de Alcorcón con los pupilos de mi Running Club y, gracias a un sorteo, San Silvestre Vallekana. Ahí empezó todo, porque aunque en los entrenamientos de calidad los ritmos cuadraban bien, no me esperaba hacer el 37:58 que hice, mejorando en 45seg mi crono en 10kms. Aquí me llegaron las alas para afrontar la parte específica de la preparación de Sevilla con muchas ganas.
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Nos vamos para Sevilla con un mar de dudas, tuve que parar una semana por sobrecarga en el gemelo a dos semanas de la cita y, en la media de Getafe, tampoco pude correr a tope por una sobrecarga en el isquio. Vamos, que iba más apretado por los nervios que las tuercas de un submarino, porque lo que me rondaba la cabeza era ir a por las sub3h en Sevilla y la ostia podía ser de campeonato. Eso sí, había perdido 10kg y la báscula me regaló un 67,800kg la semana de autos.
Feria del corredor

Feria del corredor

No hay vuelta a trás, estamos Pablo y yo detrás del globo de 3h en el cajón, suena ACDC doy palmas como un poseso con los pelos como escarpias y pistoletazo, a correr, quiero llegar hasta el km30 con él y tendré casi garantizado mejorar mi marca.
No quiero coger al globo, se me va unos 100m, pero ahí lo tengo a la vista, como en la Sansil, juntos pero no revueltos. A los dos kms nos coge Edu que había salido más atrás. Decidimos tantear el globo porque ir a tirones no era lo suyo y darnos un calentón por cogerlo tampoco. Quedaba mucho. Cogemos el globo sobre el km 8-9 y nos resguardamos en la cola, paso el 10km en 42:28 ritmo perfecto. Pablo, que había tenido problemas en la preparación se descuelga aun ritmo más cómodo.
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A partir de ahí pensar en tramos y el primer punto para evaluarnos era el paso por la media, noté que las piernas ya daban señales de molestias y algo de falta de fuerza, primer bajón porque empiezo a pensar en bajar el ritmo, el paso por la media en 1h29:16, leches vaya últimos kms, hemos cogido un colchón y entiendo porque mis piernas han podido notarlo, pero eso me motiva y tengo claro que tengo que llegar al km30 en ese grupo. Edu lo tiene más claro, se mete un rato en cabeza del grupo y luego tira para adelante.
Llego al km30 en el mejor tramo por sensaciones, nos hacen un embudo y paso rozando el tapiz de control (no aparece mi tiempo en ese), pero todo va bien: hidratación correcta, no paro a mear aun con ganas desde el km5, geles en 15 y 25 bien asimilados, respiración muy tranquila. Lo único las piernas, molestias en gemelos, muslo derecho, pero sigo corriendo en los ritmos. Del 25 al 35 en 41:12 en parte porque las buenas sensaciones y el evitar los continuos tropezones y atascos en los avituallamientos yendo en el globo, me habían hecho tirar un poco hacia adelante: objetivo que el globo no me pase, pienso que si lo llevo delante, como se me vaya un poco, abandono el ritmo. Me motiva más que me persiga él a mí.
Entrar en el parque de María Luisa y rodear la Plaza de España fue la bomba por el ambiente, pero iba frito de patas y, sin embargo, cardiovascularmente y de fuerzas como nuevo. En ese tramo me anima Pirri que iba andando, vaya bajón que me da. El dolor era inevitable y el sufrimiento opcional, no había lesión, solo dolor, no había pájara, cabeza y corazón y a seguir corriendo. Los kms se me iban a 4:20-25-30 del 35 al 40 en 21:35 a 4:30 de media, pero llevaba colchón. Paso el puente hacia Isla Mágica, pensando en abandonar el reto, bajar el ritmo y con hacer MMP conformarme, pero leches veo el Estadio de la Cartuja y pienso “coño Luismi, ¿cuándo te vas a ver en otra así? 9 min más y la lías”. El globo seguía detrás. Paso a Edu que me dice que tire, el va regulando para entrar por debajo de las 3h y yo no podía bajar el ritmo, las piernas iban solas hacia la Cartuja, dolor, un pie dormido, vista al frente, …
Al ver el túnel de entrada al estadio lo veo claro, hasta que me pasa como un cohete el globo de las 3h, ostias, no iba mirando el tiempo en el reloj, solo ritmo y pensé que se me escapaba. Me pego a su culo, porque ya no iban nadie con él,  para hacer un 300m en pista a lo que daba, con una grada llena de gente y con la satisfacción de que lo iba a conseguir: 2h58min54seg, una pasada y algo inimaginable hacía unos meses.
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(Momento premios Goya)
Agradecer a este gran grupo de personas que somos los Kamparredores, toda la fuerza y ánimos que me habéis dado durante estos meses. Esos refuerzos a través del whatssap cuando entrenabas fuerte y solo, hasta mutar en la Rata del Meaques, te animaban a salir al día siguiente y así uno tras otro.
Muchas gracias, haciendo un apartado en especial, a mis gurús y referentes, César y  Pirri, por todo lo aprendido para tener cabeza y corazón para correr en estas distancias, Eva y Manolo, por sus cojonazos a la hora de asumir retos en la vida y, como no, a Chema, porque sigue tocándome los huevos constantemente con el tema de que puedo dar más,  me motiva y ayuda en la planificación.
Un abrazo enorme para todos,
Luismi

MARATÓN DE SEVILLA 2014

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CRÓNICA DE LA MARATÓN DE SEVILLA 2014

Bueno, pues encantadísimo de escribirla. Apuntados desde hace bastante, Manolo, Pirri y yo, además de Rober y Miguel, decidimos correr esta maratón, que desde luego a mí no se me va a olvidar en tiempo. Una pena la gente que se quedó sin dorsal..Luismi, Christian y alguno más, porque seguro que os hubiera ido también genial.

Como todas las maratones que hago fuera, al final el sábado es un día de poco descanso, entre recoger dorsal, comer fuera (allí coincidí ya con Pirri y Raquel), compra para el desayuno, hotel, maletas, parking, etc etc, pues , se te va la tarde y no paras. Quedamos a cenar juntos, con Jon y Charo, y Manolo y familia, a los que se les hizo un poco tarde y prefirieron irse yendo para el hotel y cenar de camino. Cena en un italiano muy bonito, con platos espectaculares, del que salimos saturados y llenísimos (y yo creo que Pirri al día siguiente se acordó un poco bastante de tanta cena…).

Amanece fresquito, ropero, más o menos todo controlado, y aunque nos vemos todos antes, al final salimos todos desperdigados. No pasa nada, cada uno tiene su ritmo, y ya nos veremos al final.

Alex

Alex

Alex

A partir de aquí cuento mi parte, y espero que a continuación cada uno cuente la suya, porque se merecen contarla, por el peazzzo de carrera que se marcaron.

Salí a lo previsto, 4.10-4.15 de ritmo, que bueno, sería por el fresquete pero tras 15km, se quedó en 4.08 de media. Vale, todo genial. Sensaciones muy buenas, tan pancho. En alguna recta distingo la coletilla de Pirri, que iba a ir a 4.05, y luego acelerar más en la segunda media. A todo esto, las sensaciones eran tan buenos, el día perfecto, nada de viento, todo llano, que como siempre, me apareció el diablillo cabrón de encima del hombro… para que joer, días así tan buenos y sensaciones en principio buenas, tampoco se tienen todos los días…así que igual había que aprovecharlo. Daba igual pensar estas gilipolleces, porque mis patas habían decidido por su cuenta, y el ritmo empezó a acercarse a 4.00.

Media en 1h27 y algo, según lo previsto, si doblaba tenía 2h55, pero iba a intentar un poco más. Hablo con Pirri, que me dice que no va mal a ese ritmo, pero no va cómodo, y no se ve como para acelerar más, molesto de la tripa, hinchado. A todo esto sonaba ACDC de fondo….

Del 20 al 30 fueron los mejores km, seguía yendo fácil, siempre a ritmo de 4 y algunos por debajo. Geles, agua cada 2.5km, todo me iba sentando bien. De ahí para adelante, lógicamente se empieza a notar algo el cansancio, pero una de las mejores cosas de Sevilla, es que justamente en esos km críticos es cuando te meten en el centro, Plaza de España, Giralda, calle Sierpes, mucha animación, así que te plantas en el km38, que es cuando te cruzan de nuevo hacia la Cartuja. Esos últimos 4km un poco más coñazo, se me hicieron largos, pero las cuentas que hacía de tiempo me motivaban cada vez más, y conseguía no bajar el ritmo. Cuando quedaban justo 3km veo a Rober, gran maratón el suyo también, y sigo hacia adelante ya con la sonrisa puesta. La entrada al estadio una flipada, te acuerdas de tantos entrenos, y en mi caso mucho de Belen y la peque. Última recta, solo queda disfrutar de lo hecho, en mi caso, mucho más de lo que me imaginaba. Siempre pensé que tenía bajar de 3 h en las patas, pero no tanto. Tuve mi día, y lo supe aprovechar.

La alegría se completó viendo a Pirri acabar por debajo de 2h55 sin tener su día bueno, increíble su capacidad, regularidad y clase para hacer ese tiempo sin ir cómodo, y ver a Manolo, llegar exhausto, pero con un subidón, y una alegría, de haber sabido sufrir cada km, y ser capaz de bajar de 3h. A los dos….cuándo el siguiente chavales?

Poco más, gracias a Chema por seguirnos y radiarnos en el grupo, y a todos los k@mpas porque somos un klub de la ostia, el finde este fue para enmarcar.

Pirri

Pirri

Pirri

Bueno hay va mi parte

Pues de lo que cuenta Alex, solo añadir que recorrido espectacular y día fenómeno, con tramos de muchísima animación y a mi modo de ver buena organización.

En cuanto a mi carrera, pues como dice el dicho “una cosa es lo que piensa el borracho y otra lo que piensa el tabernero”. Mi idea era salir a 4’05” e incluso pensando que podía acabar a ritmo de 4’00”. Sinceramente creo que este maratón valía el 2h50 y ahora a toro pasado lo sigo creyendo. Aunque la historia fue bien distinta, salgo y en los primeros 10km consigo moverme en esos ritmos, pero las sensaciones no son buenas, patas duras y algo totalmente desconocido para mi, el estomago como si tuviese un globo, no consigo quitarme esa sensación, que me lleva incomodo, que no me deja disfrutar ni de la carrera ni del ambiente y eso en los primeros km de un maratón no es bueno, así que me incrusto en un grupo que se mueve sobre 4′ 10″, de hecho en los avituallamientos del 15 y el 20 no cojo agua, tampoco me tomo el gel que siempre tomo sobre la 1h 15′ de carrera, no me entra nada e incluso antes de la media paro a mear a ver si así!! Pero nada.

Pues a reciclarse, cambio de objetivo, paso la media a 1h 27′ 25″. Al poco me pasa Alex intercambiamos unas palabras, se le ve fácil fácil, yo sigo a lo mio toca ponerse el mono de trabajo, me pongo deberes. Pirri hay que bajar de 3h y a ser posible doblar. Eso si hoy te va a tocar pico y pala, pico y pala.

Pues al final 2h54’30”. Joder el maratón numero 15, el “muy joputa” lo que me ha hecho currar. Pero bueno digo yo que de algo me ha valido, tener unos cuantos tiros dados.

En meta encuentro a Alex, abrazo y felicitarle, que ha hecho una carrera, en plan FIGURA!! (bueno es que lo es) saludo a Roberto, gran maratón el suyo y vemos llegar a Manolo. QUE GRANDE!!! Se ha dejado el alma. Nos hacemos foto y a pensar en la siguiente, que el maratón me envenena.

También corrió Miguel, pero ni le vi antes, ni durante, ni después. Pero es lo que tiene Sevilla, una maraton muy grande, pero unas calles muy chiquitinas.

Ale pues!!

Manolo

Manolo

Manolo

Día engañoso en lo que a la meteorología se refiere, mañana fría a eso de las 7:30 pero despuntaba un día que apostaba a caluroso, “vaya tela” decía yo para mis adentros, hoy me va a tocar sufrir “leche”, llevamos un invierno de aúpa en lluvia y frío y precisamente hoy le da al sol por ser protagonista, personalmente yo iba casi convencido de que mi sub 3 no se iba a producir, hiciese el día que hiciese, pues llevaba tiempo no encontrándome con buenas sensaciones en la distancia larga, los tiempos de carrera me salían, pero no me veía fino!!! Pero como creo que soy una de las personas más competitivas que conozco, (en muchos casos en exceso) lo iba a intentar, y así comencé a correr la maratón, con una idea “fija” en la cabeza, rodar en los tiempos justos para, si lo lograba, estar por debajo de 3 horas justito justito, y sino pues no sufrir en exceso y hacer 3:05/3:10, y fueron pasando los kilómetros, uno tras otro y yo fijo en mi ritmo que rondaba el mejor en 4:05 y el peor en 4:20 y de repente me vi en el 30, “iba de muerte”, hasta sorprendido, clavaba los kilómetros uno tras otro y llego el 35 con el sol diciendo “aquí estoy” 27 grados al sol, pero por primera vez desde que estoy corriendo maratones, no me “amilano”, luche mentalmente contra el y no baje el ritmo en ningún momento, de hecho ahí esta mi estadística de paso por los diez miles que los clavo todos, empiezo a adelantar a corredores y entro en el estadio convencido de bajar de 3 hrs, incluso acelero al final y bueno, pues ahí esta, mi tercer sub 3 horas con 44 palos y mis 26 maratones a cuestas.

Personalmente orgulloso de mi mismo, pues al día de hoy pienso que a nivel de planteamiento mental de carrera ha sido la mejor de todas las que he disputado, no la mejor físicamente, pero mentalmente creo que he hecho “mi carrera perfecta”.

Ahora esta semana a descansar un poco y en abril, a “no” disputar pero “si” disfrutar mi 17 mapoma consecutivo.

Un placer haber coincidido con Alex y su tiempazo y el incombustible Pirri, “que tío más grande” y seguir formando parte e historia de este modesto y a la vez “gran club”

Aaaaaaadioooooooos!!!!