Arbuckle to Ardmore, A2A, Half Marathon, 30 de Marzo de 2014

Esta es la crónica de una carrera no anunciada, de una de esas gratas sorpresas que a veces te llevas, cuando te lías la manta a la cabeza y te dices aquello de “no hay huevos”.

 

con la fresca¡¡¡ antes de la salida

con la fresca¡¡¡ antes de la salida

La A2A Race for Mercy, es una carrera solidaria que trata de recaudar fondos para la lucha contra el cancer. De hecho, en la misma participan muchas personas que han superado la enfermedad y dan prueba de que si se puede. En ella se vuelca la ciudad de Ardmore, Oklahoma, y participan cientos de voluntarios, incluyendo buena parte del Mercy Hospital. Incluye pruebas de Maratón, media y 5 kms. Participé en el medio maratón. Esta carrera no estaba planeada para nada en mi calendario pero me pilló en la ciudad mientras asistía a un congreso científico. Una noche, tomando una cerveza (o dos) con otros asistentes al congreso, comenté que formaba parte de un club runner y que estaba preparando un maratón. Enseguida me animaron a participar en la A2A aunque la carrera fuera el mismo día de mi vuelo de vuelta a España. Al principio me pareció un poco locura pero los Kampas hicieron el resto animándome aún mas y me inscribí. Me decidí a tomármelo como un entreno de tirada larga y hacer honor al lema del club devorando kms. No me las prometía felices teniendo en cuenta la falta de sueño que llevaba acumulada gracias al jet lag (16 horas de sueño totales en 4 noches). Por lo menos, el perfil era bastante favorable durante la mitad de la carrera. El día antes de la carrera me inscribí en persona en la Feria del corredor. Por lo que se ve era el único extranjero y por ello me me saludaron los organizadores y me sacaron en la prensa local.

Eminente científico pillado con Epo en su equipaje

Eminente científico pillado con Epo en su equipaje

El día de la carrera, todas las pruebas comenzaron muy temprano, a las 8 am. Antes nos llevaron en los típicos autobuses escolares amarillos hasta cada línea de salida. En ellos nos guarecimos del frío matutino (5 grados) hasta que amaneció y empezamos a calentar. A las 8 en punto dieron, literalmente, el disparo de salida con una escopeta de caza. A partir de ahí, los casi 400 participantes (mas mujeres que hombres) empezamos a rodar colina abajo durante casi 10 kms. Me salían unos ritmos buenísimos (para mi) y me planté en el 12 todavía fresco. Durante todo ese tiempo llevaba pegado a los talones a una chica y ya no se si yo tiraba de ella o ella me metía prisa. Un medio maratón son 13 millas y cada milla y media había un puesto de agua y comida, con gente y voluntarios animando. En cada cruce de carreteras había un poli con gafas de aviador cortando el tráfico con el coche atravesado y las sirenas en marcha. Aquello parecía Thelma y Louise. Al poco empezó lo malo;  una serie de colinas con viento frío y fuerte en contra. La chica me adelantó y me dejo atrás. A partir de ahí pené bastante, prácticamente tiritando de frío, hasta que vi el estadio donde terminaba la prueba y apreté de nuevo. Entré en meta dándolo todo. Allí te recibían con una medalla bien guapa, mas comida que en el Carrefour, mantas plateadas para no enfriarte, un hospital de campaña, … Vamos, un circo de la leche teniendo en cuenta los que éramos. Organización 10. Allí estuve estirando y me encontré con la ganadora que no era otra que la chica que me había seguido hasta el 12. Resultó ser fisioterapeuta y me estuvo dando consejos para mejorar mi zancada y braceo. Muy maja. Ella hizo 1:35. En masculino el primero hizo 1:17. Por mi parte hice MMP (personal best) con 1:39:37, octavo de mi categoría y 23 en la general. Subidón total. De ahí a hacer la maleta para ir al aeropuerto de Dallas y volar de vuelta a Madrid, no sabiendo donde meter las piernas durante todo el vuelo pero con una sonrisa de oreja a oreja. La misma que todavía cruza mi cara mientras escribo esto. Y ahora, a por la media de Madrid. ¡¡Vamos Kampas!!

Vicente después de vivir el gran sueño americano

Vicente después de vivir el gran sueño americano